Maldito amor el nuestro si caemos
en la trampa mortal de las parejas,
si queremos querer y desqueremos,
si empezamos el living por las rejas.
Maldito sea el hall de los despachos,
los ángeles dormidos en la rama,
el garrafón del bar de los muchachos,
los gajes de los trajes de la fama.
Malditas sean las pugnas fraticidas
entre el macho y la hembra, resignados
el duelo de juzgados homicidas.
Malditos sean los gritos destemplados,
malditas sea las bocas desabridas,
la justicia de los ajusticiados.
Malditos Benditos X
Joaquín Sabina
“Pero sabes, al final suele pasar que el odio es bastante aburrido. Porque además no se lo cree nadie”.
“Lo supe siempre. No hay nadie que aguante la libertad ajena; a nadie le gusta vivir con una persona libre. Si eres libre, ése es el precio que tienes que pagar: la soledad”.
Chavela Vargas.
“Amabam amare -Amaba amar-, decía san Agustín. Amo
apasionadamente la pasión, diría de buen grado el Sr. G.”
El pintor de la vida moderna
Charles Baudelaire
‘La belleza de una imagen reside en que nunca sabemos muy exactamente qué es lo que sentimos ante ella’.
A Fight on the Sidewalk, 1994.
Jeff Wall
Increible. El factor azar en la vida es algo inconcebible. Tú entraste en mi mundo por un hecho casual en algún lugar de Mississippi. Habiendo surgido yo de la conjunción de Sammy Jetta Jeinnikov en el Bronx, décadas antes. Y por una concatenación astronómica de circunstancias nuestros pasos se cruzan. Dos fugitivos en el basto, oscuro… cruelmente violento e indiferente universo.
Whatever works
Tú que has tenido la rara fortuna
de conocer
el corazón a la luz de la luna
de mi mujer,
tú, que supiste cogerle el tranquillo
a sus abrazos,
más de una vez te adivino en el brillo
de sus ojazos.
Aunque el ensueño se vista de seda
no me entusiasma
cuando en la noche una sábana enreda
y es tu fantasma.
Cuando descubre caricias ajenas
sobre mi piel,
ella, en lugar de cortarse las venas,
me es muy infiel
y, aunque a mi lado fielmente regresa
porque es muy buena,
puede también darme alguna sorpresa
si hay luna llena.
Que si el amante de turno es despierto
y no un capullo
ella se instala un buen rato en su huerto
mientras yo aúllo.
Si el astro loco preside el paisaje
nada es soez
e igual que a ella le viste de encaje
su desnudez
da un espectáculo resplandeciente
de un simple falo,
lo magnifica románticamente
bajo su halo.
Y ella lo ve cual si fuera una alhaja
y lo acaricia
y, pues la luna es de quien la trabaja,
se hace justicia.
Pero después viene el cuarto menguante,
quieras que no
desmereciendo con ello el amante,
compréndelo,
entonces ella me busca por bares
de cara oculta
y vuelvo a ser el primus inter pares,
ella me indulta.
Y eso fue todo y se acuesta a mi lado
junto a la lumbre,
al calorcillo del fuego sagrado
de la costumbre.
Yo, que de otras no soy el marido,
fíjate tú,
echo de menos el tenso latido
del amour fou,
pero ese amor pasa por avatares
bastante extraños
cuando a pesar de todos los pesares
pasa los años.
Y yo lo tuve y está en mi cabeza,
nunca lo olvido,
y… para qué voy a hablar de belleza,
tú la has tenido.
Tú la has tenido, la rara fortuna
de conocer
el corazón a la luz de la luna
de mi mujer,
tú, que supiste cogerle el tranquillo
a sus abrazos.
Más de una vez te adivino en el brillo
de sus ojazos.
Cuando en la noche una sábana enreda
y es tu fantasma
aunque el ensueño se vista de seda
no me entusiasma.
Sábanas de seda
Javier Krahe